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Clásicos del Plastic-art universal I: La cueva de Altamira.


Palabras clave: clásicos, artes plásticas, Plástic-art universal, cueva de Altamira, Pinturas rupestres, prehistoria, paleolítico, cavernícolas, pinturas rupestres en españa, pinturas rupestres de españa, cuevas de cavernicolas en españa


    En un lugar de Cantabria, de cuyo nombre no quiero acordarme... ¿O si quiero? ¡SI QUIERO! Fué en Altamira, en el actual municipio de Santillana del Mar, España. Corría el año de 1868, cuando un campesino de la región: Modesto Cubillas, descubrió por casualidad la cueva de Altamira. Pero luego Marcelino Sanz de Sautuola, el “Heirich Schliemann español”, se adentró en la gruta en busca de vestigios de la época prehistórica.
Marcelino Sanz de Sautuola (1831.1888)


    Así fue como descubrió objetos, herramientas y armas prehistóricas, más concretamente del periodo paleolítico, la famosa edad de Piedra.

    10 años después, y después de haber visto en Francia los objetos descubiertos y exhibidos del mismo periodo, decidió volver a Altamira para seguir explorando más y documentando sus nuevos descubrimientos.

    Así publicó una relación llamada “Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander”.

    Luego, en 1879 Marcelino, el erudito, el “Schliemann español” volvió a la cueva junto con su hija (que en ese tiempo tenía siete años) llamada María Faustina Sanz. 


    Así que la niña sería la descubridora de algunas de las obras de arte de las que mostramos imágenes aquí, pues mientras su padre buscaba e inspeccionaba los artefactos prehistóricos, la niña prendió una vela, vio el movimiento titilante de su propia sombra, y como esta se alargaba hasta el techo de la cueva, hasta que lo vió…



    “¡Mira papá, los bueyes!”



    Entonces el padre asustadísimo corrió hasta donde estaba su hija para alejarla de los toros o bueyes que por alguna razón se habrían metido a la cueva, y cuando llegó donde ella estaba, no vio ningún animal, pero vio su infantil mirada apuntando hacia arriba, y su manita señalando lo que sería el descubrimiento del arte rupestre más emblemático de toda la arqueología: los animales del gran techo.



 (El gran techo.)



    Tras el gran descubrimiento, la cueva debía ser protegida, por lo que Sautuola mandó poner una puerta y proteger la cueva, mientras llevó unos dibujos que había copiado de las cuevas a la comunidad científica, para que sus descubrimientos fueran evaluados y aceptados. Pero las cosas no salieron como esperaba Sanz de Sautuola: casi nadie creyó que las pinturas rupestres fueran prehistóricas.

    Solamente Juan Vilanova y Piera, catedrático sobre Paleontología de la Universidad de Madrid apoyó las hipótesis de Marcelino Sanz, defendiendo esta postura ante la comunidad científica.
 (Juan Vilanova y Piera. 1821-1893)

    Sin embargo el prejuicio y los sesgos de los paleontólogos, influidos por el paradigma imperante de la época, llevaron a creer que las pinturas eran modernas, quizás “por encargo” de Marcelino a un pintor mercenario.

    El paradigma de ese tiempo todavía pugnaba por definirse entre dos posturas contrarias, que lamentablemente todavía continúan entre la sociedad, (y demostrando que como sociedad no hemos avanzado mucho desde entonces): la postura creacionista y la teoría evolucionista.

    Tuvieron que pasar 27 años, para que finalmente en 1906 los investigadores de renombre: Hermilio Alcalde, Henri Breuil y Hugo Obermaier retomaran los estudios de la cueva de Altamira, dando implícitamente el beneficio de la duda, y posible credibilidad a las conclusiones de Marcelino Sanz y Juan Vilanova. 
(Signos de protoescritura prehistórica)
     4 años después, ante la naciente afluencia de visitantes, el gobierno local instituyó la guía turística oficial de la cueva. Sin embargo, 67 años después fue identificado el deterioro de los pigmentos causados por las visitas masivas a la cueva por lo que se cerró durante 5 años la entrada a visitantes.

    Después de volver a reabrirse, durante 20 años se creó una réplica exacta de la cueva de Altamira, usando para las pinturas las mismas substancias que antes usaran Pedro Picapiedra y sus amigos. Y así, a partir del 2002, esta “Neocueva” es la que recibe las visitas turísticas por lo que ya no tienen que seguir deteriorándose los pigmentos de la famosísima cueva.


     Antes que el tiempo fuera alargado,
Y la noche de los tiempos alumbrada,
Y arqueólogos modernos hubieran hablado,
De una historia en tiempo limitada.

    Antes que la misma historia aún naciera,
En un tiempo en que naturaleza impera,
Antes que la ley del hombre se impusiera,
En la era de prehistoria así hoy nombrada.

    Unas gentes primitivas que anduvieran,
Errando de tierra en tierra y cueva en cueva,
Llegaron a la que Altamira le dieran,
El nombre por el que conocida fuera.

    Habitaron un tiempo más medio tiempo,
Todo su tiempo para sobrevivencia,
Cazaron al toro, y cazaron al ciervo,
Valiéndose de su fuerza y su experiencia.

    Necesitarán la ayuda de presencias,
Los espíritus mágicos, las esencias,
Deberán hacerles bueno su pedido,
Mostrándoles la forma que ellos desean.

    Por eso pintan al toro, al oso, al ciervo,
Y entre ellos registran signos certeros,
Fue su arte en el alba de los tiempos,
Olvidada por espacio de milenios.

    Ahora que ha sido redescubierta,
Contempla el mágico arte y admira,
Lo que pinto Pedro Picapiedra,
Arte de la cueva de Altamira. 




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SECCIONES a las que pertenece este artículo: Artes plásticas, Literatura.

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2 comentarios:

  1. Al quedar el relato solo en la duda de si eran verídicas las pinturas.. Queda la inquietud sobre el momento en que se establece definitivamente la veracidad del descubrimiento. Es un relato sugerente que te invita a profundizar si te gusta el tema. En los estudios del hecho religioso se habla de los chaman y la conexión con la madre tierra como una manera de agradecer o rogar. Hay vestigios en Francia y Malta sobre esta práctica. Dentro de la cosmovisión mexicana antigua se contemplaba el centro de la tierra como espacio sagrado también. Me gustan estos temas..

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    1. Bueno, parece ser que fue demostrada la veracidad de las pinturas de época rupestre. Yo mismo encontré unas pinturas en unas cuevas ahi donde vivo, sin embargo el cerro donde encontré las cuevas ahora se lo han apropiado para hacer una eremita de Schoenstatt. Aquí están las coordenadas por si quieres ver alguna vista en Google Maps: https://www.google.com/maps/place/28%C2%B038'32.3%22N+106%C2%B009'19.6%22W/@28.642299,-106.1559772,140m/data=!3m2!1e3!4b1!4m6!3m5!1s0x0:0x0!7e2!8m2!3d28.6422989!4d-106.1554304

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